Nuestra ‘Lengua Madre’, mucho más que nuestra primera Lengua

Nuestra ‘Lengua Madre’, mucho más que nuestra primera Lengua

El domingo, 21 de febrero, se celebra el ‘Día de la Lengua Materna’. Como su propio nombre indica, es la lengua que aprendemos principalmente de nuestra Madre, la persona a quien más apego tenemos durante los primeros años de nuestra vida.

La Lengua Madre es aquella con la que comenzamos a conocer el mundo en el que hemos nacido, y si se trata de la lengua vehicular del entorno en que vivimos, será la que nos acompañe en el territorio que nos vio crecer.

Desafortunadamente, no todas las lenguas poseen el mismo estatus; ni siquiera allá donde son habladas. El poder que se le atribuye a cada lengua, influye directamente en el uso que haremos de ella, y esto supone en muchos casos renunciar a nuestra lengua madre en aras de otra con mayor poder o utilización.

Sin embargo, hay algo que caracteriza a nuestra lengua madre más allá de nuestro contexto sociolingüístico: no sólo es la primera lengua que aprendemos, sino que aprendemos mediante esa lengua.

Ese aprendizaje va más allá del código que empleemos para referirnos a un determinado concepto; el léxico, la estructura gramatical y sintáctica, la entonación, el acento y otros muchos elementos lingüísticos, completan el modo en que percibimos todo lo que nos rodea, formando nuestra identidad en torno a la lengua.

Si nuestra lengua materna es la vehicular de nuestro entorno, compartimos con nuestros interlocutores esa identidad a través del uso; en consecuencia, nuestra lengua madre nos permite mantener junto al resto de sus hablantes una identidad colectiva, o lo que es lo mismo: una forma de ver el mundo y darle significado. Así es como afloran muchas culturas, pues el pensamiento de cada hablante se desarrolla mediante su lengua madre, cuya transmisión a lo largo del tiempo lega a cada persona la progresiva visión del mundo que tiene su comunidad lingüística.

En definitiva, nuestra lengua madre nos proporciona un legado cultural, tan importante como el de cualquier otra lengua. No obstante, el irremediable contacto con otros idiomas provoca la confluencia entre distintas formas de ver el mundo, y es deber de cada quien y cada comunidad lingüística asegurar la convivencia de las lenguas en contacto.

El conocimiento de otras lenguas nos enriquece como personas, nos permite entender a las distintas comunidades y aprender de ellas, así como ellas de la nuestra. Pero no debemos olvidar el legado que recibimos y que hemos de trasladar a las futuras generaciones; no debemos interrumpir la cadena de transmisión de una identidad que nos impulsó a ser quien somos; tanto a nivel individual, como a nivel colectivo.

Este Día y todos los días, defendamos el multilingüismo, la diversidad cultural, el diálogo intercultural y, por supuesto, la plena libertad de su expresión.

Autor: Mikel Sebasten Manso
Lingüista. Fundación Vasca Instituto Europa de los Pueblos
www.InstitutoEuropaDeLosPueblos.org

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